Trabajadores del frigorífico EURO de Villa Gdor. Gálvez: una resistencia que no cede


Un ejemplo de lucha y resistencia de la clase obrera. Con decisiones colectivas desde las bases y con acciones directas se le puede torcer el brazo a las patronales. Una muestra de que la clase obrera no se rinde y da batalla por sus derechos.

Más de un año y medio de lucha. Comenzó con acusaciones falsas para despedir trabajadores a fines del 2024. Luego, estando el personal de vacaciones, la empresa mandó telegramas de despido a un número importante de operarios y esto generó un rechazo por parte de los mismos. Como “respuesta” la empresa ofreció retiros voluntarios, que también fueron resistidos. Ofrecieron pagar la garantía horaria para calmar las aguas y sostener su maniobra de despido. Pero en corto plazo dejaron de pagarla incumpliendo el acuerdo impuesto a los trabajadores. Nuevas luchas se promueven y la empresa despide a seis obreros sin justificación, quedándose con el 25 % del personal, haciendo “menudencias”.

La mejor manera de reflejar toda esta situación es escuchar las palabras de un trabajador:

“Hasta que por falta de pagos y por despidos nosotros mismos con los delegados tuvimos que cerrar la entrada al frigorífico. Un compañero se encadenó a un portón para que fueran atendidos nuestros reclamos. Estábamos viviendo en una situación desesperante y Salimei (el dueño) no dió la cara.”

“Los trabajadores queríamos volver a trabajar”. “Aquí hay compañeros con más de 20 años de antigüedad y estamos decididos a ir adelante. En esta empresa empezaron a trabajar más de 400 personas y con sus manejos y sus negocios quedamos 160. Eso, antes del conflicto que tomó estado público en enero de 2025. Queríamos entrar todos”.

“Estos tiempos fueron muy duros para nosotros, hicimos asambleas en puerta de fábrica, cortes con quema de neumáticos en la calle San Diego. Estuvimos en movilizaciones para dar estado público a lo que nos estaban haciendo. Decidimos hacer una olla en la puerta de la fábrica. Para generar recursos se instaló un lavadero de autos en la misma empresa. Contamos con el apoyo de los vecinos y comedores populares para parar la olla, y también con eventos solidarios en la Plaza de La madre en V.G.G.”

“Para bancar la comida, otros hacían changas como albañiles, o cortando el pasto, para hacerse de unos pesos. Pero 13 familias con sus niños tuvieron que venir a vivir a la fábrica porque ya no podían pagar el alquiler ni los servicios. Nuestra firmeza junto a los compañeros organizados durante tantos meses hizo que hoy estemos trabajando 40 obreros con reconocimiento de antigüedad y esperamos la reincorporación de más compañeros”.

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