El pueblo de Chubut le dice NO a la megaminería

El proyecto de las megamineras impulsados desde la gobernación provincial de Chubut con Arcioni como fiel perrito faldero, y desde el gobierno nacional con los Fernandez a la cabeza, es otra expresión del indisimulable grado de servilismo político y económico del Estado con capital monopolista.

Toda la casta de los llamados representantes del pueblo está comprometida con la embestida de los monopolios y sus negocios megamineros. Los legisladores y diputados del PJ, los del kirchnerismo y del llamado “progresismo de izquierda” que lo avala, los de Cambiemos, como también las serviles y traidoras dirigencias sindicales.

Es decir, todas las esferas oficiales están subordinados a la aprobación de un proyecto de megaminería en esta provincia que se intenta llevar adelante contrariamente a la voluntad del pueblo chubutense que lo rechaza de cabo a rabo.  En los hechos el proyecto significa la apropiación de los recursos económicos del Estado en dineros y ventajas de todo tipo, como por ejemplo la eliminación de deudas, rebajas impositivas además subsidios con dólares constantes y sonantes que en su conjunto son lo que garantiza las llamadas “inversiones”.

Estas “inversiones” son desde todo punto de vista un saqueo descomunal que atenta contra el pueblo y contra los propios recursos naturales. Todo este negocio se lleva a cabo a expensas de los trabajadores y el pueblo que sentimos en nuestras propias condiciones de trabajo y de vida las consecuencias de estas políticas que se ven reflejadas en los ajustes y descomunales mazazos económicos, en el despojo de nuestras posibilidades de trabajo, en el constante ataque a nuestras necesidades y derechos políticos y sociales que estamos obligados a sufrir para garantizar la sustentabilidad del capital monopolista.

Como ha quedado en evidencia en los escenarios megamineros de Catamarca, de San Juan, en Salta y Jujuy, en la mismísima Vaca Muerta y en sur de nuestro país, nada de todo este verso.

Las megamineras y sus proyectos han demostrado las consecuencias catastróficas de todo ello. Desde la destrucción de la vida y del medio ambiente, con su secuela de contaminación y escases de agua por el desvío de los recursos hídricos, hasta la desforestación de la flora y destrucción de la fauna; desde la modificación de los climas hasta el despojo de las tierras de las comunidades y poblados.

Estas condiciones económicas y políticas se llevan adelante por medio de la apropiación y son de hecho un combo de destrucción de fuerzas productivas sociales y naturales en función de las ganancias de un puñado de corporaciones y funcionarios a su servicio. Eh ahí las causas de todos nuestros males, inclusive, del llamado cambio climático.

Todos estos lúmpenes codiciosos que se dicen así mismos representantes del pueblo tienen, sin embargo, el amplio rechazo del pueblo chubutense. Su propia iniciativa expone a unos y a otros. A la burguesía desde sus hipocresías, al pueblo desde su incesante búsqueda de vida digna.

Pese a todo el escenario generalizado que ya conocemos, sus planes, sus posibles negocios y sus ambiciones se ven acorraladas por la lucha de nuestro pueblo que, aunque aparezca diluida y silenciada en el diversionismo de los medios de difusión, da constantes y sostenidas muestras, cada día más activas, que la lucha de clases dispone y que aún en un plano de resistencia, la pretendida paz social no es precisamente un lecho de rosas.

Las intensas movilizaciones que desde hace años se vienen desarrollando en Chubut, por salarios hasta por la falta de agua se dan también por el rechazo a estos proyectos mineros que afectan todas las condiciones de vida. Tales movilizaciones les van poniendo un freno que desnuda todo este escenario de putrefacción del Estado de los monopolios.

Las palabras de Viviana, una vecina de Esquel, así lo grafica: “Se ha alentado a los empresarios mineros que este proyecto salía y hay presión de los empresarios sobre el Estado provincial, que se puso la bandera de las multinacionales y parece más canadiense que chubutense. Van por todo para aprobar este proyecto, pero como no le alcanzó su poder político para lograrlo ahora requiere al Gobierno nacional que interceda para lograr el apoyo que por sí mismo no pudo”.

Sin duda, las dificultades del gobierno de Arcioni por sortear este rechazo popular se han trasladado ahora al gobierno Nacional. Pretendiendo asumir una posición de fuerza con el apoyo de diputados y senadores de los partidos oficiales, A. Fernandez intenta forzar su aprobación.

La misma vecina sigue hablando: Nos encontramos en una situación muy especial y todas las asambleas están actuando, porque hay un Gobierno que no escucha y no mide las consecuencias. Intentamos mostrar la incomodidad e insatisfacción, mostrar que la megaminería ya le quitó la paz social a la Provincia, lo miremos desde donde lo miremos. Esto sucede acá y en todo el mundo…. Lo que sentimos, es que los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial no satisfacen las necesidades del pueblo de Chubut, ante ello es el pueblo el que defiende al pueblo”.

Las movilizaciones son una piedra en el zapato que atenta contra los planes de la burguesía monopolista ahondando crisis política -siguiendo las órdenes de las corporaciones- cuando tratan de imponer sus negocios. Las movilizaciones precipitan situaciones donde se ponen en blanco sobre negro enfrentamientos masivos que afectan todas las intentonas burguesas. Sin embargo, nos dice Viviana: “Estamos en uno de los momentos históricos más críticos que hemos tenido en estos embates.  Hay una clara intención de que en los próximos días se intente aprobar este proyecto –al cual- la gente ya dijo que No”.

El desarrollo de una incesante actividad movilizadora que involucra a la amplia mayoría de las poblaciones de la provincia y el carácter asambleario de su participación con organizaciones de base, con decisión y ejercicio de sus derechos políticos va ganando espacio a medida que la salida a las calles es cada vez más masiva, a medida que se desnudan las evidentes inconsistencias políticas de toda las superestructura, que como chispazos de la crisis política, abonan un enfrentamiento más amplio y masivo.

La semana pasada culminó con multitudinarias marchas en las grandes ciudades. Con manifestaciones en las poblaciones más chicas por las decisiones de asambleas populares locales y provinciales.

El escenario de enfrentamiento y rechazo a todo esto es ampliamente mayoritario. “Como pasó en otros acontecimientos históricos de nuestra Provincia, solo la gente en las calles los va a poder frenar. Tenemos un pueblo libre que defiende a la luz del día mientras hay otros están escondidos y manipulan los destinos de la Provincia. La megaminería nos va a cambiar la vida a todos, ya la cambió. Estamos en un momento histórico, tenemos que salir a las calles”.

Con la consigna NO a la megaminería, el pueblo exige la iniciativa popular, esta semana será nuevamente escenario de más movilizaciones. Tomando el ejemplo de la lucha del pueblo mendocino por la derogación de la Ley 9209 del 2019 (que anulaba ley 7722 y habilitaba la megaminería) este 4 de febrero el pueblo de Chubut avanza en el enfrentamiento, dispuesto desde la masividad a frenar estos proyectos reaccionarios. Sobre este terreno se paran las grandes batallas que nos esperan para derrocar un sistema putrefacto e inhumano.

 

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