El sistema capitalista no encaja en nuestros sueños.

Cuando todo los que nos rodea está mal aparece en escena el dicho muy popular que dice: “mal de muchos consuelo de tontos”. En alguna medida es una severa crítica al conformismo, a lo que muchas veces pasa en nuestro propio trabajo cuando en otros establecimientos ganan menos que yo.

Puede ser que ganen menos que vos, pero alguna vez te preguntaste ¿ tu vida es digna?, si merecés vivir trabajando como esclavo  para garantizar el pan en tu hogar?, es cierto tenés una moneda más que tu vecino  que también es otro esclavo, pero te está costando la vida. ¿Esto es a lo que llaman “cultura” del trabajo? ,  ¿qué quiere decir ? ¿Qué si me rebelo a ser esclavo no tengo cultura de trabajo?

“Mal de muchos consuelo de tontos” nos pone a reflexionar del porque en esta expresión se condensa que el que ¡así las cosas no pueden seguir ! No está bien que nos conformemos con que nuestro vecino está peor que nosotros, con la idea de que “mira cuánto ganan y nosotros nos quejamos, estamos mal pero…”.

Si todo está mal es porque hay algo que no encaja y hay quienes sostienen lo que no funciona porque ese ¡no! funcionamiento les da ganancia, es negocio, es mercado.

Esto que no encaja para la mayoría de explotados y oprimidos es el actual sistema capitalista, es un sistema que debe apretar las clavijas a cada vez mayor porción de la población para que los capitalistas, los parásitos de la sociedad puedan seguir lucrando con quienes lo hacemos todo y no tenemos nada.

No encaja este sistema capitalista por que su única aspiración es garantizar más la ganancia para los “señores” capitalistas que hoy podríamos asignarlos a los grandes monopolios que lo controlan todo.

Si es el sistema capitalista que no encaja y no funciona el reflejo inmediato lo podemos ver en que sus Instituciones no funcionan, y cuando decimos sus instituciones no encontramos excepciones.

No hay justicia, no hay educación, no hay salud, no hay viviendas para el pueblo, pero nos hablan de respetar las Instituciones que están podridas, que no respetan a la sociedad humana y lo hacen con la Constitución en la mano que es la Constitución de esa minoría que nos impone un sistema que no encaja y hace agua por todos lados. Una Constitución que ni ellos la respetan.

Entonces aparecen en escena “nuestros representantes” a los que podemos “elegir” cada 4 años diciéndonos que eso es democracia y que le debemos delegar en ellos que nos gobiernen y que no deliberemos. En pocas palabras una democracia que nos dice: ¡¡ustedes trabajen, bajen el lomo que de la política nos dedicamos nosotros!

Y allí está la idea que nos ha hecho tanto daño, ellos hacen la política, los que “saben” y nos dicen: ¡defendamos y profundicemos la democracia! Claro, es el gran negocio porque con ello ejecutan las políticas de los monopolios y en ello si se juegan sus vidas por el negocio.

Pero que la política la hagan los de arriba no es democracia, la verdadera democracia, la verdadera política es la que le da protagonismo a los generadores de la riqueza, a la clase obrera, al proletariado, al pueblo sufriente y esa política es la que es negada por esta “democracia”, por “nuestros representantes” y aquí no se escapa nadie del arco electoral, están todos empeñados en frenar la historia, de querer encajar lo que ya no se puede encajar.

Nuestra sociedad necesita de un cambio profundo, necesita que quienes generan la riqueza tomen las riendas políticas del país, o sea que la gran mayoría de nuestra clase obrera y el pueblo se apoderen de los resortes fundamentales del país hoy en manos parasitarias y pongan en el centro de las preocupaciones los destinos de la sociedad humana por fuera de la ganancia que ha dado muestras de fracaso tras fracaso.

Estamos hablando de un sistema socialista que con un nuevo poder y con un nuevo Estado pueda dar los primeros pasos para aliviar el dolor de las mayorías para luego afianzar el sistema y profundizar en la dignidad humano de un sistema que encajará con las aspiraciones de la sociedad.

Entonces estamos hablando de una revolución socialista que la estamos engendrando en el seno mismo de este sistema capitalista cuando nuestro Partido insiste una y otra vez en practicar la verdadera democracia en cada sector de trabajo, deliberar y actuar independientemente de las patronales, el Estado y las las burocracias de “derecha” y de “izquierda” que pretenden que les deleguemos a ellos, a estos ladrones de ilusiones y de bolsillos las resoluciones de nuestros problemas.

Sabremos usarlos si es necesario, los toleraremos como “paraguas”, pero jamás dejaremos de preparar la verdadera democracia para la lucha económica y política que nos han querido arrebatar en años de democracia “representativa”.

No hay lucha pequeña si en cada una de ellas los generadores de riqueza, es decir los proletarios de nuestra sociedad resistimos cada embate que nos viene de arriba, resistimos en la lucha por mejorar nuestro salario, resistimos por mejorar nuestras condiciones de vida pero a la vez preparamos desde la democracia obrera, directa, la que se ejecuta desde abajo para cambiar el sistema capitalista que no encaja en nuestros sueños.

 

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