La burguesía festeja sobre las espaldas del pueblo trabajador

Venimos sosteniendo que, para atenuar la crisis capitalista que azota al mundo, la burguesía recurre bajas salariales, despidos, aumento de la explotación, como los medios para sostener y acrecentar sus niveles de rentabilidad.

Por estos días se conocieron las decisiones tomadas en empresas como Google, Microsoft, Amazon y otras anunciando decenas de miles de despidos, claro ejemplo de cómo la clase dominante afronta los efectos de la crisis del sistema.

Al mismo tiempo, se ratifica que la concentración y centralización del capital no para de crecer. El 1% de los llamados “ricos” (que en realidad, son los exponentes de la oligarquía financiera mundial) acaparó las 2/3 partes de la riqueza generada entre 2021 y 2022; se calcula que el nivel de acumulación crece a un ritmo de 2.700 millones de dólares por día. (https://www.oxfam.org/es/notas-prensa/el-1-mas-rico-acumula-casi-el-doble-de-riqueza-que-el-resto-de-la-poblacion-mundial-en).

En nuestro país a la burguesía monopolista tampoco le va mal. En 2022 empresas como Ledesma, Aluar, Molinos y Arcor tuvieron un nivel de facturación 18,5% mayor que en 2021, medido en dólares. La rentabilidad de esas empresas pasó de 9,1% a 12,5% en el mismo lapso; La Anónima, Clarín, Ternium, Pan American Energy y Tecpetrol mejoraron su rentabilidad en 14,4% respecto de 2021. (https://www.centrocepa.com.ar/informes/353-desempeno-de-las-principales-empresas-argentinas-2015-2022-analisis-de-las-ventas-rentabilidad-y-costos-laborales-en-los-estados-contables).

En las dos primeras semanas de enero las acciones de bancos como el Galicia, Supervielle y Macro crecieron un promedio de 30%, en dólares.

Este panorama de fabulosas ganancias de la burguesía contrasta con la caída del salario y las jubilaciones, que no para desde 2016 a la fecha. En dólares, la baja está en el orden del 60% o más, dependiendo la rama o actividad. (Para el empleo estatal -por ejemplo,- el salario cayó un 78% en dólares).

Pero la clase dominante y su gobierno vienen por más. Para 2023 intentan poner un techo a los aumentos salariales de 60%, cuando la inflación de 2021 fue de casi 100% y la de 2023 se calcula, mínimo, 85%. Es decir que su objetivo es reducir los ingresos un 25% más en el año que corre.

Está clarísimo que la crisis capitalista no afecta a todos por igual. Mientras ellos festejan, acumulan y planean más saqueo a nuestros bolsillos, nos “invitan” a que aceptemos mansamente sus planes.

Ante este panorama, la conducta de la clase obrera y demás sectores asalariados debe ser aumentar el enfrentamiento y la lucha por nuestras condiciones de vida y de trabajo. Gobierno, empresas y sindicatos ya han mostrado sus cartas y a los de abajo sólo nos queda el enfrentamiento abierto contra ese bloque.

Como lo vienen demostrando distintas experiencias, como la más reciente de los portuarios de Rosario, el único camino es luchar con masividad, por fuera de los sindicatos, ejerciendo la democracia obrera y orientando la lucha hacia la unidad con otros sectores obreros y populares afectados por estas políticas.

Se ha demostrado en la práctica que por ese camino es posible sostener las demandas y reclamos y, lo más importante, lograr las conquistas que frenen la voracidad de los monopolios y el gobierno.

Las luchas no serán fáciles (nunca lo son) pero tendrán una perspectiva de triunfo y de acumulación de fuerzas si son encaradas ejerciendo el poder desde abajo, la unidad desde abajo, construyendo las organizaciones que actúen con independencia de clase y que se vayan constituyendo en un polo de atracción para los demás sectores del pueblo explotado y oprimido.

Como en otras etapas de nuestra historia, la clase obrera tiene la responsabilidad y la posibilidad efectiva de convertirse en la dirección política de las luchas, ejerciendo en las mismas el poder objetivo que tiene en sus manos por ser la clase que pone en marcha la producción todos los días.

Desde allí, con las metodologías y la organización en la que se manifieste todo ese potencial, es como vamos a golpear a la burguesía y a su gobierno donde más les duele, al tiempo que seguiremos transitando un camino de acumulación de fuerzas que cambie la correlación de las mismas a favor de la revolución.

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