Medio Oriente: aventurerismo político, un signo de este gobierno


Cuando la lucha de clases se expresa en un descontento e incertidumbre generalizados de la población y cuando la clase obrera se introduce como un actor en todo ello, la clase dominante (y este gobierno en particular) comienzan a rozar el aventurerismo político.

Por un lado, obligado a entrometerse en la puja mundial intercapitalista y por el otro, distraer la atención de los problemas fundamentales que los argentinos estamos viviendo con provocaciones de carácter guerrerista que nos retrotraen a Malvinas.

Este gobierno es parte de la anarquía económica y política a la que nos lleva el sistema capitalista.

Es un peldaño ascendente porque ascendente es la crisis capitalista mundial, en donde la disputa de los mercados va pasando de la forma de “guerra comercial” a forma de guerra abierta, cuestión que se extiende más allá de Medio Oriente o Rusia/Ucrania.

Este gobierno ha tomado partido por el aventurerismo y está embretando a nuestro pueblo en una disputa dentro de la propia América Latin. En donde no faltan ciertos hechos que rozan las agresiones entre Estados como fue el caso del asalto a la embajada mexicana en Ecuador o los nuevos realineamientos que trasladan la disputa China/EEUU, que no son más que disputas interimperialistas por mercados.

El apoyo a Israel es un apoyo explícito al genocidio instalado contra el pueblo Palestino por parte de un país guerrerista que ha dado muestras (y sigue dando) de ser un gendarme fiel de los EEUU.

El apoyo a ese Estado agresor nos trae viejos recuerdos de las “relaciones carnales” con EEUU allá por los años 90, al transformar a nuestro país como blanco directo de una disputa en donde los sufrientes son los pueblos del mundo.

Las declaraciones del Presidente alineándose expresamente en una disputa internacional, es la de posicionarse en favor de uno de los grupos de transnacionales que en sus disputas están entendiendo que el enfrentamiento es a través de la política guerrerista con un alto grado de aventurerismo.

La presencia de “agregados y agregadas” militares norteamericanos y las declaraciones en favor de Ucrania e Israel nos están advirtiendo que no son menores las disputas por la hidrovía con países vecinos, la creación de una base militar argentino-norteamericana en Tierra del Fuego, la intervención en la embajada Argentina en Venezuela o el destrato con Brasil y el posterior insulto del embajador argentino al pueblo chileno.

En fin: el intento de “sacar” la lucha de clases en nuestro país por parte de esta administración es parte de un concierto internacional en donde se sintetizan las crisis políticas estructurales de la oligarquía financiera, donde ese aventurerismo no es más ni menos que el carácter de ésta época histórica.

El sistema capitalista ha fracasado y la humanidad no se lleva bien con promesas de bienestar incumplidas por décadas, el “derrame de riqueza” no llegó y no llegará y en ese andar de la historia de la humanidad los pueblos van mostrando un potencial que va apareciendo desde las cenizas y desde el tendal que provocó el sistema capitalista.

Frente a esas banderas de guerra contra los pueblos son millones los que se van alzando pacífica y violentamente en contra de las pretensiones aventureras de los poderosos. Cuyos caminos se ven minados por la acción que en los hechos se presentan cuando los intereses de clase son antagónicos.

Es una ola proletaria que se agita por el mundo, pasando por países de Asia, África, América, Europa, que resisten con movimientos huelguísticos inconmensurables y en donde se comienzan a visualizar mayores rebeliones populares de todo orden, aunque aún no sean demasiado claros sus objetivos políticos revolucionarios.

El aventurerismo político de la burguesía monopolista ya está sujeto al desempeño de los pueblos del mundo lo que provoca una falta de centralización política para un poder dominante que pueda unificar sus aspiraciones de mayor explotación y opresión.

El actual gobierno es parte de esa crisis y las y los revolucionarios trabajamos para ahondarla, entendiendo que ese aventurerismo criminal que proponen se lo debe frenar con más movilización, lucha y organización independiente de esa institucionalización que nos propone el Estado de los monopolios.

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