Marchemos: hacia la rebelión obrera y estudiantil

 

 

Sin dudas, la marcha universitaria del martes próximo será masiva. Así lo indican al menos todas las estimaciones previas y la intensidad de las convocatorias. También sabemos que el reclamo de la comunidad educativa estará acompañado por la protesta contra el ajuste que el gobierno de la clase dominante sigue profundizando y cargando sobre las espaldas de los trabajadores y el pueblo. Se trata, entonces, de un reclamo (el universitario) que hace las veces de catalizador de una lucha que, desde distintas experiencias que se caracterizan por la acción directa, la modalidad autoconvocada y la masividad, se vienen repitiendo a lo largo y a lo ancho del territorio nacional. Así, en Chubut las y los docentes autoconvocados  tomaron las calles, en Pampa del Indio los hermanos de los pueblos originarios de la Provincia del Chaco se rebelaron y salieron a la ruta, en el INTI la lucha desde las bases desborda a la burocracia sindical, en la facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA comienza a gestarse una respuesta desde abajo. Y podríamos seguir con los ejemplos que sintetizan una realidad: la autoconvocatoria y la democracia directa en tanto formas de lucha han llegado para quedarse, más allá de los altos y los bajos en la dinámica de la lucha de clases. En todos los ámbitos laborales los sindicatos están completamente desacreditados: las y los trabajadores estamos hartos de la burocracia que arregla por atrás con la patronal (y con el gobierno) dando lastimosas muestras de la debilidad institucional que atraviesan desde hace décadas, aunque esto se ha hecho más evidente en los últimos años. Lo mismo se puede decir de los centros de estudiantes: usinas del atraso, apéndices de los partidos políticos que se constituyen en fines en sí mismos (completamente alejados de las masas, ajenos al enfrentamiento de la clase obrera contra la dictadura del capital) organismos que detienen la lucha estudiantil y que desconocen el concepto de la lucha de clases.

Hoy, es momento de unidad. Unidad en la acción, en los lugares de trabajo, en la universidad, en las calles. La siempre evocada unidad obrero-estudiantil tenemos que plasmarla en los hechos. Así como sucedió en tiempos de la Reforma Universitaria, gesta histórica del “Grito de Córdoba” que se fue amasando en las barriadas, en las plazas, en asambleas que estudiantes y obreros compartían y donde se debatía todo. Así se logró la autonomía universitaria, el cogobierno en la Universidad, la libertad de cátedra. Así como sucedió también en la misma provincia, en mayo de 1969 con el Cordobazo, y con la misma lógica: “Obreros y estudiantes, unidos y adelante”. O en los acontecimientos del Primer y Segundo Rosariazos. Ese es el camino y por él debemos transitar. Porque marchamos hacia la rebelión. No hay otra alternativa.

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