De norte a sur, empezamos a caminar

De norte a sur, algo comienza a moverse. Allí donde durante mucho tiempo quisieron imponernos silencio, resignación y miedo, vuelve a escucharse la voz de un pueblo que empieza a caminar.

En Río Gallegos, un verdadero río de personas inundó las calles. No solamente para reclamar que termine el ajuste, sino también para exigir responsabilidades y renuncias, tanto del gobierno provincial como del gobierno de Milei. En las costas bonaerenses, desde el Mar del Tuyú, los carteles expresaron una realidad que atraviesa a millones: “El pueblo ya se cansó”.

Y en Misiones, los docentes también dijeron basta. Comenzaron un paro de 48 horas acompañado de movilizaciones en numerosas localidades. Desde Posadas hasta Puerto Iguazú, los trabajadores salieron a las calles sabiendo que los derechos no se recuperan esperando, sino luchando y organizándose.

En Jardín América, una ciudad de unos 32.000 habitantes ubicada a 100 kilómetros de Posadas, los docentes cortaron la Ruta Nacional N.º 12 a pesar de la lluvia. Allí, bajo el agua y enfrentando las dificultades, denunciaron los salarios cada vez más insuficientes y responsabilizaron tanto al gobierno provincial como al nacional por el ajuste que golpea a los trabajadores.

La adhesión al paro en toda la provincia se acercó al 100%. No es un dato menor. Es la expresión concreta de una fuerza que empieza a reconocerse a sí misma.

Porque cuando un pueblo se organiza, el miedo comienza a retroceder.

Nos quieren hacer creer que estamos solos, que nada puede cambiar, que debemos acostumbrarnos a vivir peor. Pero las calles cuentan otra historia. Cada movilización, cada paro, cada ruta cortada, cada trabajador que se levanta, es una pequeña llama que se suma a otras.

Quizás todavía sean pasos dispersos. Quizás el camino sea largo y difícil. Pero estamos avanzando.

De norte a sur, en cada rincón, comienzan a encontrarse las mismas necesidades y los mismos reclamos. Y cuando esas luchas comienzan a reconocerse como parte de una misma lucha, aparece una fuerza capaz de transformar la realidad.

El pueblo no se resigna.

El pueblo aprende, se organiza y vuelve a caminar.

Y esta vez, de norte a sur, empezamos a caminar juntos.

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