Crece la resistencia en el mundo

Nosotros, socialistas, somos más libres porque somos más plenos; somos más plenos por ser más libres. (El socialismo y el hombre en Cuba.  Che Guevara. Marzo 1965)

Desde hace mucho tiempo nuestro partido viene insistiendo en una frase que ayuda mucho en la lucha ideológica que nos plantea la clase dominante. Es simple pero contundente.

Es muy común escuchar como respuesta a nuestras propuestas políticas derivadas de nuestro programa: «Los planteos de ustedes son muy lindos, pero son idealistas,  utópicos o irrealizables”. A lo cual simplemente decimos: Los idealistas, los utópicos son quienes siguen creyendo en que el sistema capitalista resolverá los problemas de la humanidad cuando a la vista está que nunca la humanidad ha estado tan mal como ahora y promete estar peor.

La vida real nos está dando la razón porque los revolucionarios tenemos confianza en las masas, en sus experiencias de vida y de lucha y, una vez más, los pueblos resisten a la sed de sangre que persigue la clase dominante.

¡Sí!, afirmamos que la resistencia está creciendo en el mundo y que las clases en pugna van dando muestras que las grandes batallas clasistas se están preparando a nivel mundial, con el ingrediente fundamental de que el entrelazamiento del proletariado a nivel planetario, producto de la globalización y de una producción cada vez más social, impone tomar consciencia del poder real que tiene en sus manos.

En España una ola de movilizaciones por la crisis de la vivienda logró hacer retroceder a un sector de lo más concentrado de ese país. El negocio inmobiliario que tanto dolor ha traído a ese pueblo.

En Francia, jornadas de huelgas contra el ajuste, y movilización masiva de estudiantes de 300 establecimientos.

En México, 300 camioneros cerraron el cruce comercial entre Mexicali y Calexico en protesta contra la revocación por parte de la administración Trump de más de 25.000 visas de camioneros binacionales, aproximadamente una quinta parte de la fuerza laboral.

En EEUU y Canadá: los trabajadores de National Steel Car en Hamilton, Ontario, Canadá, entran en la séptima semana de una huelga centrada en los salarios, la seguridad y un sistema de trabajo a destajo que se cobró la vida de tres trabajadores. Los miembros de una unidad de trabajadores de la salud de Saskatchewan, de 14.000 integrantes, votaron 99 por ciento a favor de medidas de fuerza después de años sin aumento salarial. En United Airlines, los técnicos de mantenimiento en Estados Unidos rechazaron la semana pasada por un 53,5 por ciento un contrato respaldado por los Teamsters, con más de 9.000 trabajadores emitiendo su voto; fue el segundo rechazo en dos años. Los músicos de la Orquesta de Cleveland se declararon en huelga el viernes por segunda vez en la historia de la orquesta debido a salarios que han quedado rezagados frente a la inflación. En el Brigham and Women’s Hospital de Boston, 2.986 enfermeras votaron el jueves a favor de autorizar una huelga por tiempo indefinido, mientras que solo 215 votaron en contra.

 Kenia. Esta semana, los trabajadores del transporte se declararon en huelga por los precios del combustible.

Corea de sur.  Los trabajadores de Hyundai se prepararon para una huelga de un día.

Estonia. 15.000 docentes estonios abandonaron sus puestos el 22 de septiembre.

Son solo una muestra muy pequeña del alcance de la lucha de clases y la extensión de la resistencia del proletariado mundial.

Es entonces aquí en donde entra en juego la frase del CHE, es que por estas épocas también el reverdecer del ideario revolucionario comienza a condensarse gracias a la experiencia que los propios pueblos hicieron en el sistema capitalista. Vienen asimilando materialmente que es puro idealismo pensar que un sistema que ya ha demostrado su bancarrota pueda traer un futuro próspero.

Los revolucionarios nos hemos sostenido como hemos podido en la peores condiciones de la ofensiva ideológica de la burguesía, pero en momentos en que la resistencia, como hemos visto en  solo una semana de setiembre asciende nuevos peldaños, las clases enfrentadas se van mostrando tal cual son, la libertad y la plenitud se van ampliando en un sentido de revolución.

Millones de jóvenes se  están expresando en las calles del mundo, van ganando en experiencia  propia a quien enfrentan, son camadas que han vivido y sentido el dolor de sus padres y abuelos de haberlo dado todo y no tener nada. Una juventud que no busca consuelo y va rompiendo las barreras de la mentira y el miedo impuesto por el sistema.

Hay mucho por hacer, es cierto, pero también es mucho lo hecho y el contabilizarlo ayudará a cambiar la actual correlación de fuerzas contra la clase dominante.

A modo de ejemplo, en Alemania el poder necesita de la guerra para abrochar sus negocios, pero su juventud está movilizada contra el servicio militar obligatorio, son un ejemplo práctico de como aquí se enfrentan dos intereses de clase. La burguesía puede extender su «vida» con más guerras y de las más variadas, los pueblos por el contrario necesitan de la paz entre ellos, aunque ello signifique profundizar la idea de la verdadera guerra de clases.  

 

 

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