Publicamos algunos testimonios sobre la situación de dos hospitales: el nacional Sommer y el provincial Vicente López y Planes, ambos del municipio de General Rodríguez
El Hospital Sommer viene sufriendo un vaciamiento, lento y continuo. No solo es el congelamiento de salarios sino, además, la eliminación del plus mensual y el refrigerio que se distribuía durante la jornada laboral. Los despidos de personal -a lo que se agrega la renuncia de médicos y profesionales- junto al vaciamiento de insumos y el marcado deterioro de las condiciones edilicias, expresan el violento abandono de la atención pública. Esto genera la saturación que se crea en el hospital provincial Vicente López y Planes, por la emigración de pacientes, situación que hace aún más cruento el escenario.
Frente a este dramático cuadro los gremios (UPCN y ATE) supuestos representantes de las y los trabajadores- permanecen callados. Para estos burócratas las internas electorales dirimen sus negocios futuros. De allí que su papel sea garantizar la gobernabilidad cómplice con los planes de ajuste mediante aprietes y extorsiones a las y los trabajadores, contribuyendo al vaciamiento y la destrucción de este emblemático hospital.
Si el Sommer es expresión de la destrucción brutal, el Hospital Provincial Vicente López y Planes es expresión de la sobrecarga laboral y médica, sin dejar de lado el ajuste provincial y municipal en consonancia con los planes del gobierno de Milei. De allí que no esté en condiciones de atender las necesidades de salud de la población.
Contrariamente, la sobreabundancia de medicamentos e insumos contrasta con la falta de profesionales, y los que están no pueden cubrir un promedio de 500 pacientes diarios. Aquí se hace visible el negocio de los monopolios medicinales con complicidad de la dirección hospitalaria.
La gestión de La Campora y la feroz interna electoral con la intendencia son el telón de fondo de una marcada desidia en la dirección y gestión provincial y municipal que deja al descubierto el agudo deterioro de las condiciones de trabajo y el decidido abandono de las condiciones edilicias apropiadas para semejante hospital. Como muestra de todo ello está la decisión de la intendencia de promover una reserva ecológica -con los costos que ello conlleva- mientras no hay presupuesto para la limpieza de los montes que rodean al hospital.
Cloacas tapadas, planta purificadora de agua sin funcionamiento, usurpación de instalaciones del hospital y hasta venta de drogas, son apenas algunas de las cosas que pasan. Todo ello al compás del ajuste cómplice que se traduce en la eliminación de la calefacción en invierno y la ventilación en verano. En el invierno del 2025 la calefacción se redujo a 6 estufas para 26 consultorios. En el invierno del 2026 la calefacción corre por cuenta de las estufitas eléctricas que pueden llevar médicos y enfermeras/os y demás personal. En las salas de atención infantil la situación es verdaderamente dramática.
Esto pinta de cuerpo entero el escenario. No hay mucha diferencia con la política del gobierno y su modelo psicópata y destructivo. Como no podría ser de otro modo ATE y Salud Pública son los encargados de los aprietes y las extorsiones a las y los trabajadores, de los silencios cómplices y de las inacciones institucionales que garantizan la gobernabilidad, en el escenario de ajustes brutal que se impone descarnadamente a los trabajadores y el pueblo.
Frente a los constantes reclamos y una resistencia que crece frente a la eliminación de conquistas sociales y laborales, las variantes peronistas son de hecho los que por acción u omisión garantizan en la provincia de Buenos Aires el ajuste en la situación de la salud pública. La llamada justicia social que con jactancia se regodean en sus discursos electorales son de hecho cosa del pasado, en el pueblo trabajador no hay ninguna duda de todo ello.
Si a todo este andamiaje funesto de ajuste desidia y putrefacción política se agrega la situación de las llamadas Salas de Atención Primaria -que en general Rodríguez son 18- el cuadro es verdaderamente cruento. La ausencia total de profesionales es lo primero que salta a la vista, le siguen la falta de insumos básicos y medicamentos. Sobre esta base, quién concurre en busca de una consulta, una, dos, y hasta tres veces, no encuentra respuesta ni solución a su dolencia.
Mientras tanto, pasa el tiempo y la dolencia crece hasta hacerse aguda y recurre al hospital municipal. Allí las capacidades de atención son acotadas y los turnos inalcanzables por la saturación. ¿Qué significa todo ello sino el más descarnado abandono de la salud de nuestro pueblo y principalmente de los niños y niñas que lastimosamente son los más necesitados de atención medica? ¿Acaso no es genocida toda esta situación?
¿Acaso no es necesario rebelarse contra toda esta putrefacción, contra toda esta inhumanidad, contra toda esta inmundicia capitalista y contra sus personeros e instituciones al servicio más vil de los negocios millonarios de unos pocos? Sí. Es necesaria la rebelión del pueblo trabajador, como es necesaria la organización y la lucha masiva de quienes sostenemos este sistema social inmundo a costa de nuestro sufrimiento.
La organización de la resistencia parados desde las necesidades políticas y sociales más urgentes es indelegable, no depende de ningún representante, de ningún burgués, de ningún prometedor ni de ningún/a reformador conciliador que con discursos de barricada quiera engañarnos.
Depende de nuestra propia iniciativa desde las bases, de nuestra organización independiente y de la acción colectiva masiva. ¿Acaso alcanza con las reformas? Si algo ha puesto sobre el escenario el gobierno actual es el reformismo libertario y frente a este reformismo se pretende imponer el reformismo “progre” o de izquierda.
El reformismo va y viene por arriba, por las alturas de los políticos de turno van de la mano con una u otra opción burguesa para que el capital monopolista en el poder siga haciendo sus negocios mientras la putrefacción misma siga carcomiendo nuestra vida.
Nuestro primer acto de libertad política es romper con esta historia de dominación y conquistar una vida digna.